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El boom del pellet para calefacción: demanda se duplica en un año

Julio del 2014

La importación masiva de estufas a este combustible y los planes de descontaminación en la zona sur dispararon la demanda. Entre distribuidores están limitando la compra, y los productores están invirtiendo para que este desabastecimiento sea momentáneo.

 (El Mercurio) Paula Krauss compró en 2012 una termo-estufa a pellets para calefacción central, pensando en tener un sistema más barato que el gas para su casa en Santiago. El 2013 no tuvo problemas y gastó un tercio de lo que le habría salido con su combustible anterior. Pero este año, dice, simplemente cuesta encontrar pellets y está un 30por ciento más caro. Ha tenido que comprar las raciones que le impone el vendedor y estar constantemente llamando para ver si llegó el producto.

En el sur, en Llanquihue, Carlos Ríos reconvirtió hace dos meses su casa a calefacción a pellets. Invirtió $5 millones en una termo-estufa, pero hace 15 días no encuentra suministro. ‘En la zona no hay pellets y estamos bastante preocupados. Es muy crítico’, dice, y cuenta que tuvo que instalar nuevamente su cálifont. Pese a los malos ratos, señala que no piensa desinstalar el sistema. ‘Creo que la escasez es circunstancial’, dice.

Felipe Salazar, gerente general de la firma Ecomas, la mayor productora de pellets en Chile, cuenta que en la planta productiva, en Los Ángeles, el teléfono suena todo el día.

Es lo que podría llamarse la ruta del pellet: clientes desesperados ante la falta de este insumo que, se calcula, ya suma un mercado de unos US$ 10 millones (a productor) y en franca explosión de demanda, la que generó un inédito descalce con la oferta existente. Esto ha llevado a un virtual desabastecimiento, en particular para el rubro residencial. ‘El pellet explotó este año (…) Es un mercado que de repente se activó, de un año para otro’, resume Salazar.

Razones tras el boom

La producción nacional de pellets esta temporada de invierno simplemente no dio abasto. Las distribuidoras han aplicado racionamiento en la compra, y algunas no permiten llevar más de cinco sacos por cliente. Bosca, cuyo suministrador de pellets es Ecomas, estableció un límite de 10 sacos, es decir 180 kilos.

‘También hay un tema de sensaciones. Hay gente que dice no hay pellet y compra para toda la temporada, acapara lo que no le correspondía’, dice José Tomás Silva, gerente comercial y de marketing de Bosca.

Altavista, una importadora de estufas a pellets con las marcas EdilKamin y Ecoforest -y que también distribuye pellets a través de Pelletexpress-, decidió importar el insumo. ‘Hemos visto un aumento de demanda de más de un 200por ciento, que hemos podido suplir, con planificación, limitando la compra especulativa y también hemos realizado una importante importación desde Brasil. Nos permitirá abastecer tanto a nuestros clientes como a la competencia’, cuenta la socia de la empresa, Ana María Cuneo.

Bosca, la única empresa en Chile que fabrica estufas a pellets, también empezó a cotizar importaciones desde Brasil, pero los precios no resultaban competitivos. ‘Pero esta es mi primera cotización, yo no me cerraría a la opción, y quizás estaría dispuesto a vender pellets sin margen’, dice Silva. ‘El mercado se va a regular’, enfatiza.

¿Pero qué pasó que faltó producción? ‘Hay una cantidad de importadores de equipos que desconocemos. No existe una comunicación fluida entre importadores de estufas y los productores’, dice Felipe Salazar y por eso plantea que para restablecer el equilibrio es necesario que la información de los importadores de equipos esté en línea con los productores. ‘No puede volver a fallar el flujo de información’, expresa.

Esto se dio en un contexto en que debido a los planes de descontaminación en la zona centro sur y el afán por sustituir la leña en zonas como Temuco y Padre Las Casas, incentivaron un recambio de equipos a nivel residencial sin precedentes.

Amesti da otras razones. Esta empresa tiene desde hace dos años una planta en Talca -con otros dos socios y en la que invirtió US$ 5 millones-, y hacen pellets a partir de aserrín que les proveen terceros.

‘La actividad forestal en Chile está prácticamente en dos manos, que es CMPC y Arauco. Está muy concentrada y esos actores además producen electricidad, cogeneran, y eso significa que absorben todos los residuos que podrían convertirse en pellets. Mientras no entre un gran actor, Chile no va a ser un buen productor de pellets’, indica Cristián de Amesti, gerente general y fundador de Amesti, quien agrega que otros consumidores de pellets son las industrias de cerdos, pollos y caballos.

Pese a que su planta en Talca tiene una capacidad de producción de 30 mil toneladas anuales, hoy está produciendo solo 5 mil toneladas, debido a la escasez de viruta y aserrín.

Faltan 6 mil toneladas

Números estimados por productores apuntan a que este año el mercado será de casi 45 mil toneladas totales, un salto frente a las 29 mil de 2013. Y el gran impulsor de ese crecimiento es el segmento residencial, en que casi se duplicó de un año a otro la demanda (ver infografía). Calculan que hoy hay al menos unas seis mil toneladas de pellets faltantes; es decir, de mayor demanda que oferta disponible. Y ese número podría incluso estar subestimado, pues -dice Felipe Salazar- no tienen cómo saber la real cantidad de estufas y aparatos que se están importando a nivel residencial y entrando al mercado, pues incluso comenzaron a entrar container de China. ‘Hay un boom absoluto’, resume Salazar.

Ana María Cuneo plantea que importadores y fabricantes de equipos deben preocuparse de tener el abastecimiento y que por ello en su empresa venden los equipos con un stock de mil a dos mil kilos de pellet incluidos.

Mercado nuevo

El negocio en Chile, cuenta Salazar, lo inició la multinacional japonesa Sumitomo asociados con Promasa, quienes en 2007 dieron vida a Ecomas. ‘Partimos con las panaderías en Santiago. Nos metimos a subvencionar este negocio, financiamos varias calderas y las pusimos en comodato’, cuenta Felipe Salazar.

Así fueron sumando clientes como Cecinas PF, la fábrica de textiles Crossville, y la Teletón de Puerto Montt, entre muchos. Y solo dejaban un stock para el aumento de demanda del invierno, lo que hasta 2013 fue suficiente. Hasta el año pasado las plantas se quedaron con inventario tras el invierno. Andes Bio Pellets, ligada al grupo JCE, dejó de producir en el verano por este sobrestock.

¿Por qué no han aparecido más productores? La venta es estacional, los productores deben producir todo el año -en verano tienen disponibilidad de materia prima seca-, pero la concentración de la venta está en invierno, cuando se suma la demanda de calefacción residencial. Así muchos productores pequeños, que no tienen contratos industriales de largo plazo para operar todo el año, no son rentables y cierran. La situación se les agrava si además no tienen materia prima propia.

José Tomás Silva, de Bosca, estima que el negocio es cíclico solo en Santiago: ‘Mi tienda en Puerto Montt vende parejo todo el año’, indica.

Frente a la escasez ocurrida, productores y distribuidores están con planes de expansión para evitar nuevos episodios de este tipo. Bosca está en conversaciones con aserraderos en Constitución para abrir una planta de pellets aunque seguiría trabajando en sociedad con Ecomas. ‘Nuestro plan es comprar una planta a medias con un aserradero, que nos asegure el aserrín y nosotros aseguramos la venta, que la tenemos’, afirma Silva.

‘El 2015 no va a faltar pellets’, señala Felipe Salazar, y cuenta que Ecomas ampliará su fábrica para pasar de una capacidad de 30 mil toneladas a 100 mil toneladas en tres años. ‘Nuestros objetivos han sido replanteados y el mercado domiciliario debe ser el prioritario’, dice.

Amesti está mirando la posibilidad de replicar su modelo en otra zona, revela su fundador.

Amesti y Salazar coinciden en decir que lo que está pasando en Chile pasó en Europa hace 20 años, con desajustes y quiebres de stock , que se regulan a medida que el mercado se desarrolla.

¿Qué son, de dónde vienen y cuánto valen los pellets?

Los pellets son cilindros de aserrín o viruta seca prensada para combustible. Pueden ser fabricados a partir de cualquier material leñoso, siempre que sea homogéneo y esté seco antes de ser prensado. Su humedad es de entre 6por ciento y 12por ciento. En Chile, la mayor producción se obtiene de virutas y aserrines secos provenientes de la remanufactura forestal.

Los productores atribuyen el éxito y la penetración del pellet a su costo, pues es 50por ciento menor que el gas. Y si bien es más caro que la leña, esta contamina 10 veces más y enfrenta la duda sobre su continuidad y qué tanto se va a restringir en futuros planes de descontaminación.

Un kilo de pellets cuesta entre $180 y $200 a productor, pero se está vendiendo a público hasta $240. Un valor mucho más conveniente que la parafina, que cuesta en torno a $720 el litro, considerando que se requieren dos kilos de pellets para calentar lo mismo que un litro de parafina. Claro que el valor de los equipos (calderas y estufas) -la inversión inicial- es mayor. Los calefactores a pellets parten desde $499 mil (sin la instalación) y pueden superar los $2 millones.

El Ministerio del Medio Ambiente promulgó el Decreto 46, para certificar características como la seguridad de los calefactores a pellets a partir del 1 de octubre de 2016, según fuentes de la SEC.

El factor regulatorio y los planes de descontaminación

Mientras en el sur el Gobierno está fomentando el recambio de estufas desde la leña hacia el pellet y otros combustibles que se estiman menos contaminantes, en la Región Metropolitana se da la paradoja que el pellet está incluido, igual que la leña, en las restricciones en episodios críticos de contaminación.

El ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, dice que esto ocurre porque la restricción quedó establecida en la actualización del Plan de Descontaminación en 2008. ‘Revisaremos la pertenencia de mantenerla o modificarla en el nuevo plan’, asegura. Para el ministro una política de pellet debe incluir un desarrollo orgánico del mercado, que hoy no está suficientemente desarrollado a nivel residencial. ‘Eso se explica porque sin demanda, no hay oferta. Sin embargo, dicha escasez de pellet también se puede leer como un éxito comunicacional del problema medioambiental’, indica.

En Ecomas creen que en los planes se debería diferenciar la leña del pellet y que este quede liberado. ‘El ministerio de Medio Ambiente ha hecho una pega muy buena y han impulsado que instituciones públicas emigren de la leña y combustibles contaminantes y se cambien. También subsidiaron estufas en Temuco. Se preocuparon por el lado de la transformación de equipos, pero nadie se preocupó por el lado de la producción’, estima Felipe Salazar.

Cristián Amesti matiza: ‘Desde el punto de vista medioambiental es positivo el recambio. Desde el punto de vista práctico y real no lo es. El usuario es un beneficiario de escasos recursos, que tenía su estufa a leña y la conseguía a precios muy bajos, o la recogía y procesaba él mismo. El pellet se ha ido encareciendo por su escasez. Creemos que en la práctica no va a funcionar bien’.

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